|
Introducción
En este artículo nos proponemos presentar una breve evaluación de los usos del agua en Cataluña a comienzos del s. XXI, y también una estimación de las posibles tendencias futuras en este tema. El actual período de sequía que sufre gran parte del país junto con las perspectivas de crecimiento en el consumo somete los recursos hídricos a unas presiones que pueden resultar muy graves incluso a corto plazo, tanto para la población como para el resto de seres vivos que dependen del agua. Sin embargo, como veremos, los usos del agua en Cataluña varían mucho en función de las diferentes comarcas del país, y su gestión y control no resulta una tarea fácil. Primero, porque el principal usuario, que es la agricultura de regadío, difícilmente podrá asumir a corto plazo ahorros significativos (al contrario, las perspectivas son de crecimiento del consumo, con proyectos como el canal Segarra-Garrigues) y, segundo, porque en el ámbito del consumo doméstico ciertos factores estructurales como el aumento de la riqueza, los cambios en los modelos de crecimiento urbano y los cambios en los estilos de vida pueden incidir en un aumento de la demanda.
El texto queda organizado de la siguiente forma:

en primer lugar, veremos algunos datos globales sobre los usos del agua en Cataluña y destacaremos las asimetrías de recursos y tipología de usos existentes entre las dos grandes unidades hidrográficas que constituyen el territorio catalán: las denominadas cuencas internas de Cataluña y las cuencas catalanas del Ebro. En segundo lugar, comentaremos con más detalle los escenarios de demandas y usos previstos por la Agencia Catalana del Agua (ACA) para el año 2025 que dejan entrever una cierta contención o incluso disminución de los usos urbanos e industriales. Sin embargo, veremos como estos escenarios se basan en hipótesis problemáticas, tanto a escala de crecimiento de la población como de consumo per cápita. Finalmente, y para ilustrar algunas tendencias de los usos en ámbitos urbanos, trataremos el caso de la región metropolitana de Barcelona y las nuevas formas de consumo (jardines y piscinas, especialmente) vinculadas con lo que denominamos el urbanismo de baja densidad, de importante crecimiento en los últimos años en este territorio y que puede comportar cambios significativos en la demanda futura de agua.
Los usos del agua en Cataluña: una situación de fuerte asimetría
En la tabla 1 se presenta la demanda total de agua en Cataluña, según datos de la ACA, distribuida en dos grandes tipos de usos: los usos urbanos, divididos a su vez en domésticos e industriales, y los usos agrícolas, divididos entre los correspondientes al riego y los correspondientes a la ganadería. En conjunto, se puede ver como la demanda supera un poco los 3.000 hm3 anuales, lo que supone aproximadamente un 8,5% del total de la demanda de agua en el Estado español. La primera asimetría que podemos observar es la desproporción existente entre la demanda agrícola (casi tres cuartas partes de la total) y la demanda urbana (la cuarta parte restante). En otras palabras, y pese a la imagen tradicional de Cataluña como región fuertemente urbanizada e industrializada, es el sector agrícola, y con mucha diferencia, el que principalmente utiliza el recurso del agua.

La segunda asimetría que queremos destacar hace referencia a las grandes disparidades de usos que observamos entre las dos grandes unidades hidrográficas en que se encuentra dividido el país. Las cuencas internas de Cataluña comprenden aproximadamente el 52% del territorio catalán incluido en las cuencas de los ríos ubicadas íntegramente en Cataluña. El resto del territorio, en cambio, corresponde a aquellas cuencas fluviales tributarias del río Ebro. Las asimetrías entre las dos cuencas se concretan al menos con respecto a tres niveles. Primero, en términos de recursos hídricos disponibles, las cuencas internas suman un promedio de unos 2.700 hm3 por año, mientras que las cuencas del Ebro llegan hasta los 10.000 hm3/año. Segundo, con respecto a la población, las cuencas internas reúnen aproximadamente el 90% de la población catalana, y las del Ebro, el 10% restante. Finalmente (ver la tabla 2), los usos del agua también presentan diferencias muy notables. En las cuencas internas, el 65% del agua se destina a usos urbanos y el 35% restante a usos agrícolas. En cambio, en las cuencas del Ebro, más del 95% del agua tiene como usuario final la agricultura. En términos absolutos, y precisamente por la fuerte demanda agrícola, de la tabla 2 también se desprende que son las cuencas del Ebro las grandes consumidoras de agua en Cataluña, con más de un 60% del total.
Los usos agrícolas
En Cataluña, la superficie agrícola en regadío sumaba aproximadamente unas 262.000 hectáreas en el año 2002. De estas últimas, un 78,5% se localizaba en las cuencas del Ebro y el resto (21,5%) en las cuencas internas. Como ya se ha comentado anteriormente, el regadío supone un consumo de unos 2.300 hm3 anuales, con dotaciones medias estimadas que van desde los 6.200 m3/ha/año en las cuencas internas, hasta los 8.800 m3/ha/año en las cuencas del Ebro. Hay que especificar que la ACA también incluye los campos de golf (unos 5,7 hm3/año, o el 2% de la demanda de riego) dentro de estos usos. En las cuencas internas hay que destacar los riegos del Foix, el Gaià, el Francolí, el Muga y El Baix Ter, que representan el 70% de la demanda de agua de regadío en este ámbito. En las cuencas del Ebro, y con respecto al riego agrícola, 190.600 de las 206.000 hectáreas regadas se reparten entre quince grandes conjuntos, el más grande de los cuales corresponde al canal de Urgell (más de 70.000 hectáreas), seguido por el canal Aragón-Cataluña y por los canales de los márgenes derecho e izquierdo del Ebro. A estas infraestructuras habrá que añadir, de aquí a poco tiempo, el canal Segarra-Garrigues, que tiene que regar unas 70.000 nuevas hectáreas en Les Terres de Lleida y del cual se hablará más adelante. Un aspecto muy importante de los usos agrícolas del agua tiene que ver con la eficiencia de los sistemas de riego. En sistemas tradicionales como el riego a manta o el riego por gravedad, las pérdidas pueden llegar a superar el 40% del agua suministrada a los campos de cultivo, mientras que los sistemas como el de aspersión y, aún más, el denominado riego de goteo muestran rendimientos muy elevados. No obstante, los sistemas de regadío tradicionales no son tan ineficientes como se podría pensar si consideramos que parte del agua que teóricamente se pierde, de hecho contribuye a la recarga de acuíferos y, a una escala más global, si tenemos en cuenta la importancia ecológica de estos sistemas: de hecho, algunos muy antiguos, como el Rec del Molí en el Ter (aguas abajo de Colomers) se han convertido con el tiempo en importantes puntos de concentración de biodiversidad acuática que se podría malograr si estas obras se modernizaran (Llausàs, 2005).
Los usos urbanos
Como también se ha comentado, estos usos se encuentran fuertemente concentrados en las cuencas internas de Cataluña. En este ámbito territorial se consume el 90% del agua destinada a los usos urbanos del Principado. Según la ACA, la dotación media en Cataluña para usos urbanos se sitúa en torno a los 400 lpd. Debe señalarse que esta cifra incluye, por una parte, los usos industriales y, por la otra, los usos domésticos. Entre estos últimos encontramos el correspondiente a los hogares, los usos comerciales (de tiendas, oficinas, etc.) y los usos públicos (limpieza viaria y del alcantarillado, riego de jardines). Finalmente, las dotaciones también incluyen las pérdidas en el sistema de distribución.
En las cuencas internas de Cataluña, la dotación urbana es de 350 lpd, mientras que en las cuencas del Ebro llega hasta los 450 lpd. La dotación para usos industriales es aproximadamente de 110 lpd, mientras que la dotación doméstica se sitúa en torno a los 240 lpd. Para los municipios de más de 10.000 habitantes de las cuencas internas, la ACA estima que la dotación doméstica oscila entre 200 y 210 lpd. De éstos, unos 140 lpd corresponden al consumo estricto de los hogares; unos 10 lpd, al consumo comercial; unos 16 lpd, a los consumos públicos, mientras que unos 46 lpd son consumos no controlados y pérdidas. Así, la diferencia entre la dotación y el consumo real se encuentra en torno a un 22%. Sin embargo, esta cifra puede variar mucho según los municipios. En el ámbito territorial servido por la Sociedad General de Aguas de Barcelona (los 26 municipios del área metropolitana de Barcelona, AMB), el rendimiento global de la red ha pasado de un 76% en el año 1998 a un 80% en el año 2004. Contrariamente a lo que mucha gente pueda pensar, la proporción de pérdidas de agua por fugas en la red es relativamente pequeña. Según los responsables de la empresa SGAB, en el AMB las fugas estrictas sólo suponen un 7% del total, mientras que el resto de pérdidas corresponde a subconteos (por ejemplo, contadores en mal estado) o a fraudes (Peralta, 2005).
Si comparamos las dotaciones domésticas de agua de las cuencas internas de Cataluña con las correspondientes a otros países no podemos concluir en absoluto que el gasto hídrico en este ámbito sea desproporcionado, al menos con respecto a grandes municipios. Por ejemplo, las dotaciones domésticas se encuentran muy lejos de las existentes en climas similares al nuestro (en California llegan hasta los 700 lpd) y sólo son ligeramente superiores a las de algunos países europeos como Alemania, Francia o Finlandia (200-250 lpd), de características climáticas menos exigentes en gasto hídrico que las propias de nuestras comarcas mediterráneas.
Los usos del agua en Cataluña: perspectivas de futuro
Estimar la evolución futura de los usos del agua en Cataluña tampoco es una tarea nada fácil, pero sí necesaria para prever con toda la anticipación posible situaciones críticas en términos de escasez y de calidad del recurso. Aquí resumiremos un estudio prospectivo elaborado por la ACA en el año 2002, que estima las demandas por grandes sectores de consumo utilizando como referente temporal el año 2025. Sin embargo, antes será necesario comentar algunas de las trayectorias probables que pueden seguir los diferentes sectores.
Empezando por el sector agrícola, no parece probable a corto y medio plazo que éste deje de consumir, al menos de una manera significativa, los recursos actuales. Más bien al contrario, la construcción del canal Segarra-Garrigues, la obra hidráulica más importante planteada actualmente en Cataluña, indica una importante expansión del regadío, si bien el proyecto estima que el riego por gravedad sólo comprenderá un 37% de la superficie total. Habrá que ver hasta qué punto los proyectos de modernización de regadíos pueden generar consumos menores de agua en este ámbito y cuál será su destino.
La experiencia de otros lugares, como California o Arizona, en los EE UU, indica que el uso agrícola ha tendido a disminuir debido a que los beneficiarios de las concesiones venden sus derechos sobre el agua a las ciudades. En la actualidad, esta alternativa, contemplada entre otros por el Ministerio de Medio Ambiente español, no se da en Cataluña, pero podría hacerse efectiva en el futuro, especialmente si la demanda urbana aumentase.
Sin embargo, el futuro de las dotaciones industriales apunta hacia una disminución ya manifiesta desde hace algunos años a causa, entre otros factores, de la deslocalización de las actividades fabriles y de los importantes esfuerzos para aumentar la eficiencia en el uso del recurso (mucho más significativos que en los ámbitos agrícola o doméstico), esfuerzos debidos en parte a la presencia de normativas cada vez más estrictas. Donde quizás se encuentran los principales interrogantes es en el ámbito doméstico. Por una parte, los usos correspondientes a este ámbito de consumo tienden hacia una cierta estabilidad o aumento relativamente pequeño en áreas muy pobladas como Barcelona y su periferia inmediata. Esta estabilidad se atribuye por parte de ciertos organismos a las políticas de precios y cargas impositivas que habrían controlado el crecimiento de los consumos. Ahora bien, también hay que tener en cuenta los efectos de los movimientos migratorios desde estos núcleos compactos hacia otros municipios de la región metropolitana. En la medida en que Barcelona y núcleos próximos han perdido población y que esta población cada vez está más envejecida, también se podría hablar de un cierto efecto de estos condicionantes demográficos al explicar la estabilidad o incluso descenso en los consumos. En el resto de la RMB, en cambio, el nuevo modelo urbanístico basado en viviendas de baja densidad ocupados por familias más numerosas y más jóvenes y donde aparecen nuevos usos como el riego de jardines y las piscinas, puede generar un importante aumento de la demanda de agua (ver punto 3, más adelante).


En el año 2002, la ACA hizo público un informe sobre la demanda de agua en Cataluña, del cual ya hemos presentado algunos datos. Dicho informe planteaba también escenarios para el año 2025, basados en dos proyecciones de población para aquel año (7 y 7,5 millones de habitantes) y también en dotaciones (consumos per cápita o por hectárea de riego). Los escenarios previstos reflejaban respectivamente una situación "tendencial" (donde no se prevén cambios en cuanto a dotaciones y los incrementos del consumo se producen únicamente por el incremento de población) y una situación "de ahorro intenso" (las dotaciones per cápita se reducen por el efecto de políticas de gestión de la demanda).
Las tablas 3, 4 y 5 presentan las proyecciones de demanda de agua elaboradas por la ACA a partir de multiplicar la población (y en su caso las hectáreas de riego) esperada para el 2025 por las dotaciones respectivas según los dos escenarios comentados antes. En este artículo sólo presentamos los datos correspondientes a la proyección de población de 7,5 millones de habitantes y diferenciamos entre Cataluña, cuencas internas y cuencas del Ebro.
A partir de los datos de la tabla 3, se puede comprobar cómo los incrementos previstos son relativamente moderados (especialmente si tenemos en cuenta previsiones muy elevadas como las de la revisión del Plan Hidrológico de las Cuencas Internas de Cataluña de 1995). La excepción más destacable es el regadío; se prevé que el agua destinada a éste haga aumentar la demanda global en Cataluña entre un 15 y un 20% de aquí al 2025 debido, fundamentalmente, a las expectativas de incremento de la superficie regada (casi un 60% hasta el 2025, en gran parte por la construcción del canal Segarra-Garrigues). En la tabla también se puede ver el escaso efecto de las medidas reductoras del consumo agrícola en el escenario de ahorro intenso.
Con respecto a la demanda urbana, las perspectivas de crecimiento son bastante más moderadas, en gran parte por la evolución prevista en las cuencas internas (tabla 5), que a continuación comentaremos con más detalle. Si nos fijamos primero en el escenario tendencial, se puede ver cómo el incremento de la demanda de agua se estima en unos 141,5 hm3 (un 71% de esta cantidad iría al sector doméstico y, el resto, al sector industrial). El escenario tendencial asume que las dotaciones serían prácticamente iguales a las actuales y que, por lo tanto, los hábitos en los usos no variarían sustancialmente. En cambio, para el escenario de ahorro intenso, el aumento en cifras absolutas hasta el 2025 sería de 47,5 hm3, cantidad que resultaría de una reducción significativa de los consumos industriales (-22 hm3) y un aumento más moderado en los usos domésticos (59 hm3).
Como ya se ha comentado anteriormente, en el caso de la demanda urbana, estos escenarios dependen básicamente de dos factores: la población esperada y la dotación media per cápita expresada en litros/persona/día. Por lo tanto, los cambios en las proyecciones demográficas y en las dotaciones pueden alterar significativamente las previsiones de demanda de agua en Cataluña. A la luz de nuevos datos demográficos y de dotaciones de agua doméstica en función de las tipologías de vivienda y de nuevos usos del agua, a continuación intentaremos defender el argumento de que las previsiones de la ACA para el 2025 pueden subestimar el crecimiento de la demanda de agua, especialmente en las cuencas internas.
En primer lugar, y tomando como referencia la población del año 2002, el Instituto de Estadística de Cataluña (IDESCAT) revisó en el 2004 las tendencias del crecimiento de la población catalana según cuatro escenarios: "bajo", "medio-bajo", "medio-alto" y "alto". Con excepción del escenario "bajo", la previsión de 7,5 millones de habitantes para el año 2025 se rebasaba en todos los escenarios, mientras que el escenario considerado como más probable, el denominado "medio-alto", daba una cifra de 8,2 millones de habitantes para el 2025 (principalmente por el peso de la inmigración extranjera). Con una dotación de 200 lpd, que es la manejada por la ACA, serían necesarios unos 50 hm3/año adicionales de agua para satisfacer las necesidades de los nuevos habitantes. Si la población llegara hasta los 8,9 millones de habitantes previstos en el escenario "alto" de las proyecciones actuales del IDESCAT, los recursos adicionales necesarios sobrepasarían los 100 hm3/año. Sin duda, estas cantidades se podrían reducir en el mencionado escenario de ahorro intenso, pero en cualquiera de los casos el aumento de la demanda sería superior al estimado por la ACA.
Con respecto a las dotaciones, la cifra unitaria de 200 lpd utilizada en el estudio de la ACA esconde de hecho realidades muy diferentes. Esta dotación parece adecuada para reflejar la situación de las áreas urbanas densas de las cuencas internas de Cataluña, pero no tanto para las otras formas de desarrollo urbano que crecen fuera de la aglomeración barcelonesa y en otras áreas del país, y que pueden estar consumiendo cantidades superiores según las particularidades de este nuevo modelo de crecimiento y los usos del agua asociados al mismo. Para ilustrar mejor esta hipótesis, a continuación nos referiremos al caso del la región metropolitana de Barcelona.
Los nuevos usos del agua en las áreas urbanizadas: viviendas, jardines y piscinas en la RMB
En la región metropolitana de Barcelona, uno de los rasgos más significativos de los últimos años es que los municipios en que se observan los consumos de agua más altos son también aquellos que se encuentran en una etapa de importante expansión demográfica. Paralelamente, la población disminuye en aquellos municipios donde el consumo es bajo. Aun cuando no se puede establecer una relación causal directa, esta tendencia apuntaría hacia un crecimiento de los consumos domésticos por persona, principalmente por la migración de la población hacia municipios con estructuras urbanísticas basadas en la vivienda de carácter disperso, más consumidora de agua, que la vivienda de carácter concentrado.
El consumo y los usos del agua varían mucho en función del tipo de vivienda predominante. A partir de los datos extraídos de una encuesta en 625 viviendas de 22 municipios de la RMB, Domene y otros (2004) estimaron que el consumo medio de una vivienda plurifamiliar (o sea, en un bloque de pisos) era de unos 120 lpd; si esta vivienda iba acompañada de una zona comunitaria con jardín y piscina, el consumo aumentaba hasta los 148 lpd, y, finalmente, si se trataba de una vivienda unifamiliar, entonces llegaríamos hasta los 203 lpd. En este caso nos referimos a consumos reales (facturados) y no a dotaciones que forzosamente, tienen que ser más elevadas. Por ejemplo, y siguiendo el mismo criterio de proporcionalidad entre dotación y consumo real de los hogares establecido por la ACA (el consumo real equivale aproximadamente a un 0,7% de la dotación), para las viviendas unifamiliares, la dotación para esta tipología estaría cerca de los 300 lpd. Si las tipologías de vivienda son importantes al determinar el consumo doméstico de agua, entonces resulta importante conocer la evolución de estas tipologías y también los nuevos usos del agua que de éstas se derivan.
Las formas del crecimiento urbano reciente en la RMB: ¿hacia un mayor gasto hídrico?
Un punto de partida para evaluar el crecimiento del consumo doméstico es, por tanto, analizar las tendencias en la urbanización de la RMB, que concentra el 75% aproximadamente de la población de Cataluña. Entre los años 1993 y 2000, el suelo urbano en la RMB ha crecido un 27,7%, lo que supone unas 14.300 nuevas hectáreas. Así, prácticamente el 19% del suelo de la RMB era urbano en el año 2000 (16% en 1993).
Sin embargo, el suelo urbano es una categoría que engloba realidades muy diferentes como, por ejemplo, las viviendas y su tipología constructiva (bloques de pisos, casas aisladas, etc.); las zonas industriales y comerciales; las infraestructuras y equipamientos urbanos; y también los denominados suelos improductivos que, muchas veces, son espacios de transición hacia su desarrollo urbano. El uso urbano que más ha crecido durante el período de referencia ha sido al que llamamos "residencial difuso" (viviendas unifamiliares aisladas o adosadas), que reúnen casi el 32% de los nuevos usos urbanos. A continuación vendría la categoría de "suelo improductivo", con un 18,5%. En tercer lugar se situarían las áreas industriales y comerciales, con prácticamente un 17% del total y caracterizadas por adquirir progresivamente la forma de contenedores de gran tamaño como, por ejemplo, los extensos polígonos industriales de la periferia o las grandes superficies comerciales generalmente en núcleos de la red viaria y, por lo tanto, con una buena accesibilidad. En cuarto lugar tendríamos las infraestructuras viarias (fundamentalmente para el transporte privado) y, en quinto lugar, lo que denominamos "residencial compacto". También hay que destacar la expansión de las zonas verdes urbanas, con casi 700 nuevas hectáreas (ver tabla 6).

De esta tabla se desprende que, en términos de ocupación de espacio urbano, las viviendas unifamiliares y las adosadas (o la categoría que nosotros denominamos "residencial difuso") ocupan el primer lugar. De hecho, un 35% del total de viviendas construidas en la RMB entre 1985 y 2000 serían de esta tipología (Saurí, 2003). Necesariamente, este crecimiento se tiene que reflejar en mayores consumos de agua, sobre todo si se mantiene en el futuro. Estos consumos provienen principalmente de nuevos usos como el riego de jardines y la construcción de piscinas.
Los jardines públicos y privados
Este uso también se encuentra en expansión por la creciente preferencia social de utilizar especies atlánticas en ambos tipos de jardinería, especialmente césped, altamente consumidoras de agua. Hay que recordar que el gasto hídrico de un jardín constituye aproximadamente el 30% del gasto hídrico total de un hogar que cuente con este tipo de equipamiento (el 50% en verano), aun cuando este gasto varía mucho en función del nivel de renta de los hogares. En un estudio efectuado a 120 viviendas unifamiliares de seis municipios de la RMB, tres de renta alta (Sant Cugat del Vallès, Sant Just Desvern y Sant Andreu de Llavaneres) y tres de renta media (Torrelles de Llobregat, Santa Eulàlia de Ronçana y Palau Solità i Plegamans), se observó una clara diferencia con respecto al gasto hídrico de los jardines. En los de renta alta, donde predominaban los céspedes, este gasto hídrico era de 30 litros/m2/semana, mientras que en los de renta más baja llegaba a 19 litros/m2/semana. Además, el tamaño de los jardines era considerablemente superior en el primer caso (464 m2 por término medio) que en el segundo (235 m2). A partir de la proporción del consumo del jardín sobre el consumo medio de los hogares unifamiliares y del número total de hogares unifamilares existentes en la RMB, el gasto hídrico de la jardinería se puede cifrar en torno a unos 40 hm3 de agua al año. Con respecto a la jardinería pública, y pese a los mensajes de sostenibilidad que lanzan las instituciones, lo cierto es que en los parques urbanos, especialmente de la ciudad central y la primera corona metropolitana, también predomina de forma agobiante el césped (muy presente, por otra parte, en elementos viarios como las numerosas rotondas que se han construido durante los últimos años). En este caso, la contribución al gasto hídrico es de unos 8 hm3/año (Parès y otros, 2003).

Piscinas
Según la Federación de Asociaciones de Fabricantes de Equipos y Constructoras de Piscinas y Saunas (2004), el mercado de las piscinas en el Estado español se encuentra en una fase de crecimiento intenso, con cerca de 30.000 piscinas construidas cada año. Mayores posibilidades de elección de modelos con precios diferentes han hecho más accesible este producto a sectores cada vez mayores de la población.
Vidal y Domene (2005) han estimado el número de piscinas existentes en la RMB en unas 52.000 unidades, que ocuparían más de un millón y medio de metros cuadrados y consumirían un total de más de 3 hm3 anuales.
En la tabla se muestra el número de piscinas por comarca, su superficie y su consumo de agua. La cantidad total de agua consumida es ciertamente poco relevante (menos de un 1% del consumo total de agua en la RMB), pero no hay que olvidar que estas piscinas van a menudo acompañadas de un jardín y constituyen una parte muy importante de la oferta de nuevas viviendas en la periferia de la RMB, con lo cual es previsible que este nuevo uso siga aumentando en el futuro. El municipio de la RMB que consume más agua por este concepto es Sant Cugat del Vallès, con unos 160.000 m3/año, (unos 124.00 m3/año), mientras que los menos consumidores serían Badia del Vallès (dónde no hay ninguna piscina privada) y Sant Adrià del Besòs. Con respecto a la densidad de piscinas (expresada en m2 de piscinas por km2 de municipio), destaca Castelldefels (5016 m2/km2) y la zona sur de la comarca de El Maresme (de 4400 a 3100 m2/km2). Otras zonas de concentración importante son Lliçà d'Amunt, Sant Cugat y algunas de El Baix Llobregat, como Sant Andreu de la Barca o Vallirana.
Conclusiones
Este artículo ha examinado los usos del agua en Cataluña por sectores y cuencas hidrográficas y ha estimado tendencias futuras basadas en un estudio de prospectiva elaborado por la Agencia Catalana del Agua en el año 2002. No obstante, también se ha criticado la metodología y resultados de este estudio prospectivo que, a nuestro parecer, subestima la demanda futura de agua en Cataluña, especialmente con respecto al sector doméstico de las cuencas internas. Finalmente, y para fortalecer esta crítica, se han presentado algunos datos sobre consumos de agua según tipologías de vivienda en la región metropolitana de Barcelona, así como datos de consumo de agua para nuevos usos como jardines y piscinas en este mismo ámbito territorial.
Nuestra principal conclusión es que la demanda y el consumo de agua en Cataluña continuarán aumentando durante los próximos años, si bien la naturaleza y proporciones de este crecimiento serán muy diferentes según nos encontremos en las cuencas del Ebro o en las cuencas internas. En las primeras, el crecimiento de la demanda y del consumo se producirá principalmente por el aumento de la superficie en regadío que generará principalmente el canal Segarra-Garrigues, de forma que, con respecto al conjunto del territorio catalán, el consumo agrícola incluso aumentará su proporción de aquí al año 2025. En las cuencas internas, en cambio, el crecimiento de la demanda y el consumo vendrá dictado especialmente por las tendencias demográficas (con incrementos de población más importantes de lo que se consideraba apenas hace pocos años) y urbanísticas, en la medida en que la vivienda unifamiliar y la plurifamiliar con jardines y piscinas comunitarias se encuentran en expansión. La gestión de todas estas nuevas demandas en las cuencas internas requerirá esfuerzos muy grandes por parte de los poderes públicos y de la ciudadanía si se quiere evitar tener que acabar dependiendo de recursos exteriores como grandes trasvases u otras opciones también problemáticas como la desalinización. Ahorrar, reciclar, usar recursos alternativos, como las aguas pluviales, las aguas depuradas o las de acuíferos recuperados, o incluso negociar con el sector agrario la transferencia de agua en épocas de penuria hídrica, resultan en este sentido alternativas cada vez más imprescindibles si nos planteamos seriamente que el agua es un componente vital para nosotros y para el resto de seres vivos.o
Referencias bibliográficas
Agencia Catalana del Agua (2002a): Estudi de caracterització i prospectiva de les demandes d'aigua a les conques internes de Catalunya i a les conques catalanes de l'Ebre. Conques internes de Catalunya. Document de síntesi. Barcelona: Generalitat de Catalunya, Departamento de Medio Ambiente, ACA (disponible en: www.gencat.net/aca/ca//planificacio).
Agencia Catalana del Agua (2002b): Estudi de caracterització i prospectiva de les demandes d'aigua a les conques internes de Catalunya i a les conques catalanes de l'Ebre. Conques internes de Catalunya. Document de síntesi. Barcelona: Generalitat de Catalunya, Departamento de Medio Ambiente, ACA (disponible en: www.gencat.net/aca/ca//planificacio).
Catalán, B., Saurí, D. y Serra, P. (2005): "Crecimiento del suelo urbano en la región metropolitana de Barcelona. 1993-2000". Comunicación aceptada. XIX Congreso de la Asociación de Geógrafos Españoles. Santander, 24-27 octubre.
Domene, E, y Saurí, D. (2003): "Modelos urbanos y consumo de agua. El riego de jardines privados en la región metropolitana de Barcelona", Investigaciones Geográficas, 32, pp. 5-18.
IDESCAT (2004): Projeccions de població de Catalunya (base 2002). Principals resultats en els horitzons 2006, 2015 i 2030. Barcelona, Instituto de Estadística de Cataluña (www.idescat.net).
Llausàs, A. (2005): "El revestiment del rec del Molí". Revista Avanç (Ayuntamiento de Serra de Daró y Diputació de Girona), 13, pp. 4-6.
Parés, M., Domene, E. y Saurí, D. (2004): "Gestión del agua en la jardinería pública y privada de la región metropolitana de Barcelona", Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles, 37, pp. 223-237.
Peralta, A. (2005): "Reducció de pèrdues a la xarxa. Sectorització de la xarxa de Barcelona". Ponencia presentada en las Jornadas Catalanofrancesas sobre Agua y Desarrollo Sostenible en el Mediterráneo. CosmoCaixa, Barcelona, 20-21 abril.
Rivera, M., Capellades, M. y Saurí, D. (2001): "Patterns of urban growth and residential water consumption trends in the Metropolitan Region of Barcelona". Póster presentado en el American Water Works Association. Annual Meeting, Dundee, Escocia, 6-8 agosto.
Saurí, D. (2003): "Lights and Shadows of Urban Water Demand Management. The case of the Metropolitan Region of Barcelona", European Planning Studies, 11(3), pp. 233-247.
Vidal, M, y Domene, E (2005): "Urbanización y nuevos usos del agua: el caso de las piscinas privadas en la región metropolitana de Barcelona". Comunicación aceptada. XIX Congreso de la Asociación de Geógrafos Españoles. Santander, 24-27 octubre.
|